¿Qué es el acoso online y cómo actuar?
Internet y las redes sociales han transformado la manera en que interactuamos, aprendemos y compartimos, pero también han abierto la puerta a nuevas formas de violencia digital, como el acoso online o ciberacoso.
El acoso online no es una broma. Es una forma de violencia deliberada y repetitiva que puede tener consecuencias devastadoras. Como ciudadanos digitales, debemos conocer sus formas, causas y soluciones.
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¿Por qué sucede el acoso online?
El acoso online, también conocido como ciberacoso o ciberbullying, es un fenómeno cada vez más extendido que afecta a personas de todas las edades. No se trata de un simple conflicto digital, sino de un acto deliberado y repetitivo con la intención de humillar, amenazar, intimidar o dañar a otra persona a través de medios electrónicos.
A diferencia del acoso tradicional, el ciberacoso tiene características únicas que lo hacen especialmente dañino. Entender las razones detrás de este comportamiento es clave para combatirlo. A continuación, se detallan algunas de las causas principales:
1. La ilusión del anonimato y la desinhibición
En el entorno online, muchos acosadores se sienten protegidos por el anonimato que les ofrecen los perfiles falsos, los pseudónimos o la distancia física. Esta sensación de impunidad reduce la empatía y los frenos morales, llevándolos a decir y hacer cosas que nunca harían en persona. Esta desinhibición online es un factor psicológico fundamental que fomenta comportamientos agresivos.
2. La ausencia de consecuencias inmediatas
A diferencia de una confrontación cara a cara, donde el acosador puede ver la reacción y el dolor de la víctima, en el acoso online no existe esa retroalimentación inmediata. La falta de contacto directo impide que el acosador asuma la gravedad de sus actos y la magnitud del daño que está causando, lo que perpetúa el ciclo de abuso.
3. La propagación y viralidad del contenido
El contenido digital, ya sean fotos, vídeos o comentarios, se puede compartir y difundir a una velocidad asombrosa. Un solo mensaje malintencionado puede volverse viral y llegar a miles de personas en cuestión de segundos. Este alcance masivo amplifica el daño psicológico a la víctima, que se siente expuesta y avergonzada ante una audiencia incontrolable.
4. La facilidad de acceso y el uso constante de la tecnología
El acoso online puede ocurrir en cualquier momento y lugar, 24/7. Las redes sociales, los foros y las aplicaciones de mensajería están siempre disponibles, lo que significa que las víctimas no tienen un refugio seguro. El acosador puede invadir su espacio personal constantemente, sin importar si están en su casa o en la escuela.
5. Motivos personales y sociales
Detrás del acoso online a menudo hay motivaciones complejas, como la envidia, los celos, la venganza, o simplemente el deseo de ejercer poder sobre otros. En ocasiones, el acosador busca ser popular a expensas de la víctima, o simplemente se suma a un linchamiento digital para encajar en un grupo. En el ámbito legal, estos actos pueden encuadrarse en delitos como las amenazas, las injurias, las calumnias o la vulneración del derecho a la propia imagen, dependiendo de la naturaleza del acoso.
Las formas más comunes de acoso online
El ciberacoso abarca una variedad de conductas. Estas son las más frecuentes:
1. Ciberbullying o acoso escolar online.
El ciberbullying o acoso escolar en línea es el uso de tecnologías digitales para acosar, intimidar, humillar o dañar a otra persona de manera intencionada. Es una forma moderna de acoso que se diferencia del acoso tradicional en que puede ocurrir en cualquier momento y lugar, sin importar si el agresor y la víctima están cerca.
A diferencia del acoso físico, el ciberbullying no deja marcas visibles, pero puede tener un impacto emocional y psicológico muy profundo. Las agresiones pueden manifestarse de diferentes maneras, como la difusión de rumores o mentiras en redes sociales, el envío de mensajes ofensivos y amenazas, la suplantación de identidad para dañar la reputación de alguien, o la publicación de fotos y videos humillantes sin consentimiento.
La facilidad con la que se puede compartir información en internet hace que un ataque pueda volverse viral rápidamente, llegando a un público masivo y amplificando el daño. Una vez que algo se publica en línea, puede ser muy difícil de borrar por completo.
El anonimato que a veces ofrecen las plataformas en línea puede hacer que los acosadores se sientan más audaces para actuar de manera que no lo harían en persona. Por eso, es fundamental saber cómo actuar si se es víctima o testigo de ciberbullying. Algunas acciones clave incluyen no responder a los ataques, bloquear y reportar al agresor, guardar pruebas (como capturas de pantalla) y, sobre todo, buscar el apoyo de un adulto de confianza o de las autoridades pertinentes.
2. Ciberacoso sexual (Grooming y Sextorsión)
El ciberacoso sexual es una categoría grave de acoso en línea que se centra en el ámbito sexual. Dentro de esta categoría, el Grooming y la Sextorsión son dos formas específicas y peligrosas de agresión digital, a menudo dirigidas a personas menores de edad. Aunque ambos son delitos, tienen dinámicas y objetivos distintos.
Grooming (o Ciberacoso sexual a menores)
El grooming se refiere a un conjunto de acciones que un adulto realiza para ganarse la confianza de un menor a través de medios digitales, con el objetivo final de obtener material sexual o un encuentro físico. Este proceso es un delito y se desarrolla en varias fases:
- Establecimiento de una relación de confianza: El agresor (conocido como groomer) se acerca al menor en línea, a menudo haciéndose pasar por alguien de su edad o un adulto comprensivo. Utiliza técnicas de manipulación para generar un vínculo emocional, haciéndole sentir al menor que es especial o que lo entiende mejor que nadie.
- Aislamiento de la víctima: El agresor busca que el menor se aleje de sus amigos y familiares, insistiendo en que la relación que tienen es un «secreto» que no debe compartir con nadie.
- Introducción gradual de temas sexuales: Una vez que el agresor ha creado un vínculo de confianza, comienza a introducir conversaciones de naturaleza sexual de forma sutil, normalizando la temática.
- Petición de material o encuentros: En la fase final, el agresor utiliza la manipulación, las amenazas o el chantaje para que la víctima le envíe fotografías, videos de contenido sexual o acceda a un encuentro en persona.
El grooming es un proceso de manipulación psicológica que puede llevar mucho tiempo y su objetivo principal es el abuso sexual.
Sextorsión
La sextorsión es una forma de chantaje sexual. Ocurre cuando un agresor amenaza a una víctima con divulgar material sexual o íntimo (como fotografías o videos) que ha obtenido de ella, a menos que cumpla con sus exigencias. Estas exigencias pueden ser:
- El envío de más material sexual.
- El pago de una cantidad de dinero.
- La realización de actos sexuales frente a la cámara.
- Cualquier otra demanda.
La principal diferencia con el grooming es que la sextorsión no necesariamente implica un proceso de manipulación a largo plazo para ganarse la confianza de la víctima. El agresor ya tiene en su poder el material comprometedor, ya sea porque la víctima se lo envió «voluntariamente» (en un acto de sexting, por ejemplo) o porque lo obtuvo de manera ilegal (hackeando una cuenta o un dispositivo). La amenaza de divulgar ese material es la herramienta de extorsión.
En resumen
- El Grooming es un proceso de manipulación y engaño a largo plazo que busca crear una relación de confianza para obtener material o encuentros de naturaleza sexual con un menor.
- La Sextorsión es un acto de chantaje directo que amenaza con la divulgación de material íntimo ya existente para obtener un beneficio, ya sea económico, sexual o de otro tipo.
Ambas son formas de acoso sexual muy graves que tienen consecuencias devastadoras para las víctimas, y son delitos que deben ser denunciados a las autoridades.
3. Ciberpersecución (Cyberstalking)
La ciberpersecución o cyberstalking es una forma de acoso en línea que implica el uso de la tecnología para perseguir, vigilar y acosar a una persona de manera repetida y obsesiva. A diferencia de un simple comentario hiriente, la ciberpersecución es un patrón de comportamiento constante que busca controlar, intimidar y causar miedo.
¿Cómo se manifiesta la ciberpersecución?
Este tipo de acoso puede tomar muchas formas, y a menudo se intensifica con el tiempo. Algunas de las tácticas más comunes son:
- Vigilancia constante: El acosador monitorea las actividades de la víctima en línea, como sus publicaciones en redes sociales, sus comentarios, los lugares que visita (a través de etiquetas de ubicación) y las personas con las que interactúa.
- Mensajes no deseados: Enviar una avalancha de correos electrónicos, mensajes de texto o mensajes en redes sociales de manera persistente, a pesar de que la víctima le ha pedido que se detenga.
- Difusión de información privada: Publicar datos personales de la víctima (como su dirección, número de teléfono o información familiar) con la intención de causarle daño o de incitar a otros a acosarla.
- Suplantación de identidad: Crear perfiles falsos o hackear las cuentas de la víctima para hacerse pasar por ella y enviar mensajes ofensivos o comprometedores a sus contactos.
- Amenazas: Enviar mensajes con amenazas de daño físico, emocional o financiero a la víctima o a sus seres queridos.
- Acoso en la vida real: Usar la información obtenida en línea para acosar a la víctima en el mundo físico, como presentarse en su lugar de trabajo, su casa o en los lugares que frecuenta.
¿Cuál es la diferencia con el ciberbullying?
Aunque la ciberpersecución es una forma de ciberbullying, se diferencia por su naturaleza obsesiva y su enfoque en un solo individuo. Mientras que el ciberbullying puede ser un acto aislado o grupal, la ciberpersecución es un patrón de comportamiento continuado que se centra en una víctima específica con el objetivo de controlar, dominar y causar un miedo persistente. Debido a su naturaleza grave y a menudo peligrosa, la ciberpersecución se considera un delito en muchas jurisdicciones y debe ser denunciada a las autoridades de inmediato.
4. Doxing
El doxing es la práctica de investigar y publicar la información personal y privada de un individuo sin su consentimiento, con la intención de humillar, amenazar, extorsionar o acosar. Es un acto de agresión que usa la exposición como arma.
El término «doxing» proviene de la frase en inglés «dropping docs», que significa «soltar documentos».
¿Qué tipo de información se publica?
La información que se revela puede ser muy variada y es extremadamente sensible. A menudo, los agresores buscan y exponen datos como:
- Nombre y apellidos reales
- Dirección de residencia o lugar de trabajo
- Número de teléfono personal
- Información familiar (nombres de parientes)
- Datos financieros o de cuentas bancarias
- Fotografías privadas
- Historial de empleo
- Información de salud
¿Cómo se obtiene la información?
Los agresores pueden obtener esta información de diversas maneras, incluyendo:
- Búsqueda en bases de datos públicas: Utilizan información que la persona ha dejado en línea sin darse cuenta, como registros de dominio, registros de propiedad o perfiles de redes sociales.
- Ingeniería social: Manipulan a la víctima o a sus conocidos para que revelen información personal.
- Hackeo: Obtienen acceso ilegal a correos electrónicos, perfiles de redes sociales o dispositivos personales.
- Recopilación de información fragmentada: Recolectan pequeños datos de la vida de la persona que se encuentran en diferentes lugares de la web para armar un perfil completo.
¿Por qué es tan peligroso el doxing?
El doxing es una forma de acoso grave porque pone a la víctima en riesgo real y directo. Exponer la dirección de alguien puede llevar a un acoso en persona, amenazas y daño físico.
Además, puede tener consecuencias devastadoras para la vida de la víctima, afectando sus relaciones personales, su seguridad en el trabajo y su bienestar psicológico. Es una invasión extrema de la privacidad y es considerado un delito en muchas legislaciones.
5. Suplantación de identidad
La suplantación de identidad es un tipo de delito digital en el que una persona se hace pasar por otra en el mundo virtual, usando su información personal, nombre, fotografías y datos para cometer fraude, acoso o engaño. Es un robo de identidad digital que tiene consecuencias muy reales.
¿Cómo se lleva a cabo la suplantación de identidad?
Un suplantador puede robar o recopilar información de diversas maneras:
- Creación de perfiles falsos: El método más común es crear un perfil en redes sociales, foros o plataformas de citas usando el nombre, fotos y biografía de otra persona. A menudo se usa la información pública de la víctima, pero también pueden obtener datos de forma ilegal.
- Hackeo de cuentas existentes: Un agresor puede obtener acceso a la cuenta de correo electrónico o de redes sociales de la víctima para enviar mensajes a sus contactos, publicar contenido inapropiado o usar su perfil para cometer estafas.
- Robo de datos personales: A través de ataques de phishing o malware, un ciberdelincuente puede robar datos como nombres de usuario, contraseñas, e incluso información bancaria.
¿Cuáles son las consecuencias de la suplantación de identidad?
Las consecuencias para la víctima pueden ser muy graves y variadas:
- Daño a la reputación: El suplantador puede publicar contenido ofensivo, falso o vergonzoso en nombre de la víctima, dañando su imagen profesional y personal.
- Fraude financiero: La persona que suplanta la identidad puede utilizar los datos de la víctima para realizar compras, solicitar préstamos o cometer otros tipos de fraude financiero.
- Acoso y persecución: Se puede utilizar la identidad de una persona para acosar a otras o incluso para amenazar a la propia víctima, creando un ambiente de miedo y ansiedad.
- Confusión y problemas legales: Los contactos de la víctima pueden confundirse o ser engañados, y la víctima puede enfrentarse a problemas legales si el suplantador comete crímenes en su nombre.
La suplantación de identidad es un delito grave. Si crees que tu identidad ha sido robada, es crucial que lo reportes a la plataforma en la que ocurrió y a las autoridades pertinentes.
6. “Happy Slapping”
El término Happy Slapping (que se podría traducir como «bofetadas felices») se refiere a una forma de agresión violenta en la que una o varias personas atacan físicamente a una víctima, mientras otra persona graba el asalto con un teléfono móvil. El nombre irónico del fenómeno proviene del hecho de que, en muchos casos, los agresores parecen divertirse o celebrar el acto violento, publicando el video en redes sociales o enviándolo a sus amigos.
¿Cuál es el objetivo del «Happy Slapping»?
El objetivo principal de este tipo de agresión es la humillación pública de la víctima. El video grabado sirve como evidencia del ataque, se comparte masivamente y se convierte en una herramienta para ridiculizar y propagar el miedo.
El hecho de que el ataque sea filmado y difundido agrava el daño, ya que la víctima no solo sufre la agresión física, sino que también experimenta la humillación digital repetida cada vez que el video es visto o compartido.
¿Por qué es tan grave?
Este fenómeno es particularmente preocupante porque combina dos tipos de violencia:
- Violencia física: El ataque directo, que puede causar lesiones graves.
- Ciberacoso: El uso de la tecnología para difundir la humillación, lo que prolonga el sufrimiento de la víctima y crea un ambiente de miedo e indefensión.
A menudo, los agresores pueden no entender la gravedad de sus acciones, creyendo que se trata de una «broma» o una forma de ganar popularidad en línea. Sin embargo, el «Happy Slapping» es un delito que tiene serias consecuencias legales para los responsables y graves daños psicológicos y físicos para las víctimas.
7. Deepfakes sexuales no consentidos
Los deepfakes sexuales no consentidos son un tipo de material digital que utiliza inteligencia artificial (IA) para crear videos, imágenes o audios falsos de una persona. El objetivo es colocar su cara o voz sobre el cuerpo de otra persona o en una situación sexual explícita, sin su permiso.
¿Cómo se crean?
Los deepfakes se elaboran utilizando algoritmos de aprendizaje profundo (deep learning), de donde proviene el nombre. Estos programas analizan miles de imágenes o videos de una persona real para aprender sus gestos, expresiones faciales y la forma de su rostro. Luego, superponen esa información sobre otro video o imagen, haciendo que parezca que la persona está participando en una escena sexual o un acto que nunca ocurrió.
¿Por qué son tan peligrosos?
Esta práctica es una forma extremadamente grave de ciberacoso y violencia de género, y tiene consecuencias devastadoras:
- Violencia y Humillación: La creación y difusión de estos videos e imágenes falsas es una forma de violencia y humillación sexual. El objetivo es degradar a la víctima, destruir su reputación y causarle un daño psicológico severo.
- Destrucción de la reputación: El material puede ser compartido masivamente en plataformas en línea, lo que hace casi imposible eliminarlo por completo. Esto puede afectar la vida personal y profesional de la víctima por años.
- Amenaza de extorsión: Los agresores pueden usar los deepfakes como una forma de chantaje o extorsión, amenazando a la víctima con publicar el material si no cumple con sus exigencias.
- Daño emocional: Las víctimas pueden experimentar ansiedad, depresión, miedo y un profundo sentido de vergüenza y vulnerabilidad.
En muchos países, la creación y distribución de deepfakes sexuales no consentidos es un delito grave. Si una persona es víctima de este tipo de agresión, es fundamental que lo denuncie a las autoridades competentes y busque apoyo legal y psicológico.
¿Qué hacer si sufres o presencias acoso online?
Si estás sufriendo o presenciando acoso en línea, es crucial que actúes de manera rápida y segura. Lo primero y más importante es no quedarte callado; el acoso en línea prospera en el silencio. Si eres tú la víctima, no respondas a la agresión. Los acosadores a menudo buscan una reacción y al no darles una, les quitas poder. En lugar de responder, bloquea a la persona en todas las plataformas donde te esté molestando.
El siguiente paso es recopilar pruebas. Antes de bloquear o eliminar algo, toma capturas de pantalla de los mensajes, comentarios, publicaciones o cualquier otro contenido ofensivo. Asegúrate de que las capturas de pantalla muestren el nombre de usuario del acosador, la fecha y la hora. Esta evidencia es fundamental si decides reportar la situación a la plataforma, a la escuela o a las autoridades.
Después de reunir las pruebas, reporta el comportamiento a la plataforma donde esté ocurriendo el acoso. La mayoría de las redes sociales, aplicaciones de mensajería y videojuegos tienen herramientas para reportar a los usuarios que violan sus términos de servicio. Usar estas herramientas es una forma efectiva de que la plataforma tome medidas, como suspender o eliminar la cuenta del acosador.
Finalmente, busca apoyo. Habla con un adulto de confianza, como un padre, un maestro, un consejero escolar o un familiar. Ellos pueden ayudarte a navegar la situación y a tomar las medidas adecuadas. Si la situación es grave y crees que hay un riesgo de daño físico o que se está cometiendo un delito (como la difusión de material íntimo o amenazas), no dudes en denunciarlo ante la policía Nacional o Guardia Civil.
Si eres testigo de acoso en línea, tu papel es igual de importante. No te unas al acoso ni te quedes en silencio. Puedes reportar al acosador a la plataforma y ofrecer apoyo a la víctima, mostrándole que no está sola.
Recomendaciones prácticas:
- No respondas al acosador: No le des atención.
- Bloquéalo: Utiliza las funciones de bloqueo en la plataforma.
- Guarda evidencia: Capturas, fechas, conversaciones.
- Reporta el abuso: Las redes sociales tienen canales para denunciar.
- Busca apoyo: Familia, amigos o profesionales.
- Denuncia a las autoridades: En España, hay unidades especializadas en ciberdelitos.
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El acoso online es un problema social que requiere compromiso colectivo.
- Sé consciente de tus publicaciones
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Conclusión: Internet también debe ser un espacio seguro
El acoso online no debe normalizarse. Educar, actuar y prevenir es responsabilidad de todos.
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